ORACIÓN INICIAL
Corazón de Jesús dadnos vuestra luz para que
conozcamos las maravillas de vuestra Divina Realeza y sus inefables tesoros. Oh
María, por tu Corazón Inmaculado intercede en favor nuestro para que hagamos
bien este ejercicio piadoso a la mayor gloria del Corazón de Jesús. Amén
REFLEXIÓN PARA EL DÍA
Corazón de Jesús formado por el Espíritu Santo en el
seno de la Virgen Madre.
2 de Julio, 1989
2 de Julio, 1989
Encontramos aquí el eco de un artículo central del
Credo, en el que profesamos nuestra fe en "Jesucristo, Hijo único de
Dios", que "bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó
de María, la Virgen, y se hizo hombre." La santa humanidad de Cristo es,
por consiguiente, obra del Espíritu Divino y de la Virgen de Nazaret.
Es obra del Espíritu. Esto afirma explícitamente
el Evangelista Mateo refiriendo las palabras del Ángel a José: "Lo
engendrado en Ella (María) es del Espíritu Santo" (Mt1,20); y lo afirma
también el Evangelista Lucas, recordando las palabras de Gabriel a María:
"El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con
su sombra" (Lc 1,35).
El Espíritu ha plasmado la santa humanidad de Cristo:
su cuerpo y su alma, con toda la inteligencia, la voluntad, la capacidad de
amar. En una palabra, ha plasmado su corazón. La vida de Cristo ha sido puesta
enteramente bajo el signo del Espíritu. Del Espíritu le viene la sabiduría que
llena de estupor a los doctores de la ley y a sus conciudadanos, el amor que
acoge y perdona a los pecadores, la misericordia que se inclina hacia la
miseria del hombre, la ternura que bendice y abraza a los niños, la comprensión
que alivia el dolor de los afligidos. Es el Espíritu quien dirige los pasos de
Jesús, lo sostiene en las pruebas, sobre todo lo guía en su camino hacia
Jerusalén, donde ofrecerá el sacrificio de la Nueva Alianza, gracias al cual se
encenderá el fuego que El trajo a la tierra (Lc 12,49).
Por otra parte, la humanidad de Cristo es
también obra de la Virgen. El Espíritu plasmó el Corazón de Cristo en el seno
de María, que colaboró activamente con El como madre y como educadora.
...como Madre, Ella se adhirió consciente y libremente
al proyecto salvífico de Dios Padre, siguiendo en un silencio lleno de
adoración, el misterio de la vida que en Ella había brotado y se desarrollaba;
...como educadora, Ella plasmó el Corazón de su propio
Hijo, introduciéndolo, junto con San José, en las tradiciones del pueblo
elegido, inspirándole el amor a la ley del Señor, comunicándole la
espiritualidad de los "pobres del Señor." Ella lo ayudó a desarrollar
su inteligencia y seguramente ejerció influjo en la formación de su
temperamento. Aun sabiendo que su Niño la trascendía por ser "Hijo del
Altísimo" (cf. Lc 1,32), no por ello la Virgen fue menos solicita de su
educación humana (cf. Lc. 2,51).
Por tanto podemos afirmar con verdad: en el Corazón de
Cristo brilla la obra admirable del Espíritu Santo: en El se hallan también los
reflejos del corazón de la Madre. Tanto el corazón de cada cristiano como el
Corazón de Cristo: dócil a la acción del Espíritu, dócil a la voz de la Madre.
RAMILLETE ESPIRITUAL DEL BEATO P. BERNARDO F. DE
HOYOS
“Hablar de mi afecto con la Santísima Humanidad de mi
Amor Jesús es por demás; no acierto a apartarme del buen Jesús; éste es mi
camino, mi vida, mi verdad. Nada tiene para mí sabor sin Jesús. A este Dios
Hombre quiero; y a este Dios Hombre amo; éste es el centro de mi corazón.”
ORACIÓN FINAL
Oh Corazón Sacratísimo del Rey Divino, acelerad el
cumplimiento perfecto de vuestra Gran Promesa al P. Bernardo F. de Hoyos. Venga
ya vuestro Reinado de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y
paz por intercesión de María Mediadora de todas las gracias, vuestra Madre y
Madre nuestra Inmaculada. Amén
JACULATORIA
“Señor Jesús manso y humilde de corazón, haz mi
corazón semejante al tuyo”