ORACIÓN INICIAL
Corazón de Jesús dadnos vuestra luz para que
conozcamos las maravillas de vuestra Divina Realeza y sus inefables tesoros. Oh
María, por tu Corazón Inmaculado intercede en favor nuestro para que hagamos
bien este ejercicio piadoso a la mayor gloria del Corazón de Jesús. Amén
REFLEXIÓN PARA EL DÍA
Corazón de Jesús, Abismo de todas las
Virtudes.
28 de julio, 1985
El corazón decide de la profundidad del hombre. Y, en
todo caso, indica la medida de esa profundidad, tanto en la experiencia
interior de cada uno de nosotros, como en la comunicación interhumana. La
profundidad de Jesucristo, indicada con la medida de su Corazón, es
incomparable. Supera la profundidad de cualquier otro hombre, porque no es
solamente humana, sino al mismo tiempo divina.
Esta divina-humana profundidad del Corazón de Jesús es
la profundidad de las virtudes: de todas las virtudes. Como un verdadero hombre
Jesús expresa el lenguaje interior de su Corazón mediante las virtudes. En
efecto, analizando su conducta se pueden descubrir e identificar todas estas
virtudes, como históricamente emergen del conocimiento de la moral humana: las
virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza) y las otras
que derivan de ellas. (Estas virtudes las han poseído en grado elevado los
santos y, si bien siempre con la gracia divina, los grandes genios del ethos
humano).
La invocación de las Letanías habla de forma muy bella
de un "abismo" de las virtudes de Jesús. Este abismo, esta
profundidad, significa un grado especial de la perfección de cada una de las
virtudes y su poder particular. Esta profundidad y poder de cada una de las
virtudes proviene del amor. Cuanto más enraizadas están en el amor todas las
virtudes, tanto mayor es su profundidad. Hay que añadir que, además del amor,
también la humildad decide la profundidad de las virtudes, Jesús dijo:
"Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11,29).
Al recitar el Ángelus Domini, recemos a María para que
nos acerque cada vez más al Corazón de su Hijo; para que nos ayude a aprender
de El, sus propias virtudes.
RAMILLETE ESPIRITUAL DEL BEATO P. BERNARDO F. DE
HOYOS
“Procurar, en cuanto a mí estuviere, estar siempre en
una total indiferencia, no queriendo, ni aun teniendo deseos, sino estando como
en espera de lo que es voluntad de Dios.¡Oh y qué de maravillas entendí aquí!.
Esta es la reina, el esmalte, el oro y la más preciosa de las virtudes; pues se
puede comparar al primer eslabón de una cadena, que trae los demás tras sí.
Habiendo esta, habrá humildad, paciencia, caridad, mortificación, esperanza,
fortaleza y todas las demás virtudes”.
ORACIÓN FINAL
Oh Corazón Sacratísimo del Rey Divino, acelerad el
cumplimiento perfecto de vuestra Gran Promesa al P. Bernardo F. de Hoyos. Venga
ya vuestro Reinado de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y
paz por intercesión de María Mediadora de todas las gracias, vuestra Madre y
Madre nuestra Inmaculada. Amén
JACULATORIA
“Señor Jesús manso y humilde de corazón, haz mi
corazón semejante al tuyo”