DÍA 5

DÍA 5


ORACIÓN INICIAL

Corazón de Jesús dadnos vuestra luz para que conozcamos las maravillas de vuestra Divina Realeza y sus inefables tesoros. Oh María, por tu Corazón Inmaculado intercede en favor nuestro para que hagamos bien este ejercicio piadoso a la mayor gloria del Corazón de Jesús. Amén

REFLEXIÓN PARA EL DÍA

Corazón de Jesús, Templo Santo de Dios.  

9 de junio, 1985


 A la hora de la común oración del Ángelus, nos dirigimos, juntamente con María - por medio de su Corazón Inmaculado - al Corazón Divino de su Hijo.
¡Corazón de Jesús - Templo Santo de Dios!
¡Corazón de Jesús - Tabernáculo del Altísimo!

Corazón de un Hombre semejante a tantos otros corazones humanos y, a la vez, Corazón de Dios-Hijo. Por tanto, sí es verdad que en cada uno de los hombres “habita” de algún modo, en su corazón, entonces, en el Corazón del Hombre de Nazaret, de Jesucristo, habita Dios. Es "templo de Dios" por ser Corazón de este hombre.

Dios-Hijo está unido con el Padre, como Verbo Eterno. "Dios de Dios, Luz de Luz... engendrado no creado". El Hijo está unido con el Padre en el Espíritu Santo, que es el "soplo" del Padre y del Hijo y es, en la Divina Trinidad, la Persona-Amor. El Corazón del Hombre Jesucristo es, pues, en el sentido trinitario, "Templo de Dios": es el templo interior del Hijo que está unido con el Padre en el Espíritu Santo mediante la unidad de la Divinidad. ¡Qué inescrutable permanece el misterio de este Corazón, que es "Templo de Dios" y "Tabernáculo del Altísimo".

Al mismo tiempo, es la verdadera "morada de Dios con los hombres" (Ap 21,3), porque el Corazón de Jesús, en su templo interior abrazo a todos los hombres. Todos habitan allí, abrazados por el eterno amor. A todos pueden dirigirse - en el Corazón de Jesús - las palabras del Profeta:"Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia" (Jer 31,3).

Por medio del Corazón Inmaculado de María permanezcamos en la Alianza con el Corazón de Jesús que es "Templo de Dios" el más espléndido "Tabernáculo del Altísimo", el más perfecto.

RAMILLETE ESPIRITUAL  DEL BEATO P. BERNARDO F. DE HOYOS

“A la elección que de mi espíritu habéis hecho para que habite en este tabernáculo de la Divinidad, descubriéndome más que a otros, ‘que hermoso es habitar en este corazón’; pedís sumo agradecimiento, esto es: que, cuando mi tibieza me permitiere, esfuerce mi generosidad con humilde encogimiento para rendiros gracias todo el resto de mi vida por este que, después de mi predestinación (la que adoro afianzada en él), es el mayor favor que me habéis hecho”.

ORACIÓN FINAL

Oh Corazón Sacratísimo del Rey Divino, acelerad el cumplimiento perfecto de vuestra Gran Promesa al P. Bernardo F. de Hoyos. Venga ya vuestro Reinado de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y paz por intercesión de María Mediadora de todas las gracias, vuestra Madre y Madre nuestra Inmaculada. Amén

JACULATORIA

“Señor Jesús manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”