ORACIÓN INICIAL
Corazón de Jesús dadnos vuestra luz para que
conozcamos las maravillas de vuestra Divina Realeza y sus inefables tesoros. Oh
María, por tu Corazón Inmaculado intercede en favor nuestro para que hagamos
bien este ejercicio piadoso a la mayor gloria del Corazón de Jesús. Amén
REFLEXIÓN PARA EL DÍA
Corazón de Jesús esperanza de los que en Tí
mueren.
5 de noviembre, 1989
La muerte forma parte de la condición humana: es el
momento terminal de la fase histórica de la vida. En la concepción cristiana,
la muerte es un paso: de la luz creada a la luz increada, de la vida temporal a
la vida eterna. Ahora bien, si el Corazón de Cristo es la fuente de la que el
cristiano recibe luz y energía para vivir como hijo de Dios, ¿a qué otra fuente
se dirige para sacar la fuerza necesaria para morir de modo coherente con su
fe? Como "vive en Cristo", así no puede menos de "morir en
Cristo". La invocación de las letanías recoge la experiencia cristiana
ante el acontecimiento de la muerte: el Corazón de Cristo, su amor y su
misericordia, son esperanza y seguridad para quien muere en El.
Pero conviene que nos detengamos un momento a
preguntamos: ¿Qué significa "morir en Cristo"? Significa ante todo,
amadísimos hermanos y hermanas, leer el evento desgarrador y misterioso de la
muerte a la luz de la enseñanza del Hijo de Dios y verlo, por ello, como el
momento de la partida hacia la casa del Padre, donde Jesús, pasando también El
a través de la muerte, ha ido a preparamos un lugar (Jn 14,2); es decir
significa creer que, a pesar de la destrucción de nuestro cuerpo, la muerte es
premisa de vida y de fruto abundante ( Jn 12,24). "Morir en Cristo"
significa, además, confiar en Cristo y abandonarse totalmente a El, poniendo en
sus manos - de hermano, de amigo, de buen Pastor - el propio destino, así como
El, muriendo, puso su espíritu en las manos del Padre (L.c. 23,46). Significa
cerrar los ojos a la luz de este mundo en la paz, en la amistad, en la comunión
con Jesús, porque nada, "ni la muerte ni la vida... podrá separarnos del
amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro" (Rm 8,38-39). En
aquella hora suprema, el cristiano sabe que, aunque el corazón le reproche
algunas culpas, el Corazón de Cristo es más grande que el suyo y puede borrar
toda su deuda si él está arrepentido (1 Jn 3,20).
"Morir en Cristo" significa también,
queridos hermanos y hermanas, fortificarse para aquel momento decisivo con los
"signos santos" del "paso pascual": el sacramento de la
Penitencia, que nos reconcilia con el Padre y con todas las criaturas; el santo
Viático, Pan de vida y medicina de inmortalidad; y la Unción de los enfermos,
que da vigor al cuerpo y al espíritu para el combate supremo. "Morir en
Cristo" significa finalmente, "morir como Cristo": orando y
perdonando, teniendo junto a si a la bienaventurada Virgen. Como madre, Ella
estuvo junto a la cruz de su Hijo (Jn 19,25); como madre está al lado de sus
hijos moribundos, Ella que, con el sacrificio de su corazón, cooperó a
engendrarlos a la vida de la gracia (Lumen Gentium, 53); está al lado de ellos,
presencia compasiva y materna, para que del sufrimiento de la muerte nazcan a
la vida de la gloria.
RAMILLETE ESPIRITUAL DEL BEATO P. BERNARDO F. DE HOYOS
Después de haber recibido el Santísimo Viático estuvo
dando gracias una hora entera; y le oían repetir entre otros inflamados
afectos: “¡Oh cuán bueno es habitar en el Sacratísimo Corazón de Jesús!”.
Siempre que le preguntaban en el discurso de su enfermedad si quería
morir, respondía: “Yo quiero lo que el Corazón de Jesús quisiere”.Esta era su
respuesta, sin desear vivir ni morir, sólo cumplir la santísima voluntad del
Corazón de Jesús.
ORACIÓN FINAL
Oh Corazón Sacratísimo del Rey Divino, acelerad el
cumplimiento perfecto de vuestra Gran Promesa al P. Bernardo F. de Hoyos. Venga
ya vuestro Reinado de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y
paz por intercesión de María Mediadora de todas las gracias, vuestra Madre y
Madre nuestra Inmaculada. Amén
JACULATORIA
“Señor Jesús manso y humilde de corazón, haz mi
corazón semejante al tuyo”