ORACIÓN
INICIAL
Corazón de
Jesús dadnos vuestra luz para que conozcamos las maravillas de vuestra Divina
Realeza y sus inefables tesoros. Oh María, por tu Corazón Inmaculado intercede
en favor nuestro para que hagamos bien este ejercicio piadoso a la mayor gloria
del Corazón de Jesús. Amén
REFLEXIÓN
PARA EL DÍA
Corazón de
Jesús, lleno de Bondad y de Amor.
21 de julio,
1985
El Corazón
de Jesús es "horno ardiente de caridad", porque el amor posee algo de
la naturaleza del fuego, que arde y quema para iluminar y calentar. Al mismo
tiempo, en el sacrificio del Calvario el corazón del Redentor no fue aniquilado
con el fuego del sufrimiento. Aunque humanamente muerto, como constató el
centurión Romano cuando traspaso el costado de Cristo con la lanza, en la
economía divina de la salvación este Corazón quedó vivo, como manifestó la
Resurrección.
He
aquí que el Corazón vivo del Redentor resucitado y glorificado, lleno de bondad
y de amor: infinita y sobreabundantemente lleno. El rebosar del corazón humano
alcanza en Cristo la medida divina. Así fue este Corazón ya durante los días de
la vida terrena. Lo testimonia cuanto está narrado en el Evangelio. La plenitud
del amor se manifiesta a través de la bondad: a través de la bondad irradiaba y
se difundía sobre todos, en primer lugar sobre los que sufren y los pobres.
Sobre todos según sus necesidades y expectativas más verdaderas. Así es el
Corazón humano del Hijo de Dios, incluso después de la experiencia de la cruz y
del sacrificio. Mejor dicho, todavía más: rebosante de amor y de bondad.
En el
momento de la Anunciación comenzó el coloquio del Corazón de la Madre con el
Corazón del Hijo. Nos unimos hoy a este coloquio. Deseamos hablar al Corazón
del Hijo mediante el Corazón de la Madre.¿Qué puede haber más bello que el
coloquio de estos dos corazones? Queremos participar en él.
RAMILLETE
ESPIRITUAL DEL BEATO P. BERNARDO F. DE HOYOS
“Creo que
amo mucho a mi Dios, mirando los esfuerzos de mi flaqueza; pero si atiendo a su
Bondad, si la luz que entonces se me comunica, se termina, no a mi amor sino a
su término, todo voló. Entonces se corre el alma, se avergüenza, se anihila de
confusión, al ver su nada de amor para aquella Bondad infinita”.
ORACIÓN FINAL
Oh Corazón
Sacratísimo del Rey Divino, acelerad el cumplimiento perfecto de vuestra Gran
Promesa al P. Bernardo F. de Hoyos. Venga ya vuestro Reinado de verdad y vida,
de santidad y gracia, de justicia, amor y paz por intercesión de María
Mediadora de todas las gracias, vuestra Madre y Madre nuestra Inmaculada. Amén
JACULATORIA
“Señor Jesús
manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”