ORACIÓN INICIAL
Corazón de Jesús dadnos vuestra luz para que
conozcamos las maravillas de vuestra Divina Realeza y sus inefables tesoros. Oh
María, por tu Corazón Inmaculado intercede en favor nuestro para que hagamos
bien este ejercicio piadoso a la mayor gloria del Corazón de Jesús. Amén
REFLEXIÓN PARA EL DÍA
Corazón de Jesús propiciación por nuestros
pecados.
17 de agosto, 1986
Corazón de Jesús, propiciación por nuestros pecados.
El Corazón de Jesús, es fuente de vida, porque por medio de El actúa la
victoria sobre la muerte. Es fuente de santidad, porque en El ha sido vencido
el pecado que es adversario de la santidad en el corazón del hombre. Jesús, que
el domingo de resurrección entra por la puerta cerrada en el Cenáculo, dice a
los Apóstoles: "Recibid el Espíritu Santo: a quien perdonareis los pecados
les serán perdonados" (Jn 20,23). Y diciendo esto, les muestra las manos y
el costado, en El que están visibles los signos de la crucifixión muestra el
costado, lugar del Corazón traspasado por la lanza del centurión.
Así, pues, los Apóstoles han sido llamados a volver al
Corazón, que es propiciación por los pecados del mundo. Y con ellos también
nosotros somos llamados. La potencia de la remisión de los pecados, la potencia
de la victoria sobre el mal que alberga en el corazón del hombre, se encierra
en la pasión y en la muerte de Cristo Redentor. Un signo particular de esta
potencia redentora es precisamente el Corazón. La Pasión de Cristo y su muerte
se han apoderado de todo su cuerpo. Se han cumplido mediante todas las heridas,
que El ha recibido durante la pasión. Y se han cumplido sobre todo en el
Corazón, porque el Corazón agonizaba mientras se apagaba todo el cuerpo. El
Corazón se consumía al ritmo del sufrimiento que producían todas las heridas.
En este despojamiento el Corazón ardía de amor. Una
llama viva de amor ha consumido el Corazón de Jesús en la cruz. Este amor del
Corazón fue la potencia propiciadora por nuestros pecados. Ello ha superado - y
supera para siempre - todo el mal contenido en el pecado, todo el alejamiento
de Dios, toda la rebelión de la libre voluntad humana, que se opone a Dios y a
su santidad. El amor que ha consumado el Corazón de Jesús el amor que ha
causado la muerte de su Corazón era y es una potencia invencible. Mediante el
amor del Corazón divino, la muerte ha logrado la victoria sobre el pecado. Se
ha convertido en fuente de vida y de santidad.
Cristo mismo conoce hasta el fondo este misterio
redentor de su Corazón. Es testimonio inmediato del mismo. Cuando dice a los
Apóstoles: Recibid el Espíritu Santo para la remisión de los pecados, da testimonio
de aquel Corazón que es propiciación por los pecados del mundo. María, que eres
refugio de los pecadores, ¡acércanos al Corazón de tu Hijo!
RAMILLETE ESPIRITUAL DEL BEATO P. BERNARDO F. DE
HOYOS
“¡Oh, buen Jesús! ¡Oh, Corazón Dulcísimo! ¿Quién pudiera
explicar las amarguras, congojas, tedios y atrocísimos tormentos que mi alma
vio retratados en vos mismo? ¡Oh, si los hombres vieran en vuestro Corazón
dolorosísimo, no digo lo que padeció, que esto no puede comprenderlo ninguno de
los mortales, pero a lo menos lo que os dignasteis manifestar a mi pobre alma!
¡Oh! Y cómo todos procurarían con vuestro culto templar vuestro dolor”.
ORACIÓN FINAL
Oh Corazón Sacratísimo del Rey Divino, acelerad el
cumplimiento perfecto de vuestra Gran Promesa al P. Bernardo F. de Hoyos. Venga
ya vuestro Reinado de verdad y vida, de santidad y gracia, de justicia, amor y
paz por intercesión de María Mediadora de todas las gracias, vuestra Madre y
Madre nuestra Inmaculada. Amén
JACULATORIA
“Señor Jesús manso y humilde de corazón, haz mi
corazón semejante al tuyo”